El cartero y el toro
“Dijo el Maestro:
La gente no está dispuesta a renunciar a sus celos y preocupaciones, a sus resentimientos y culpabilidades, porque estas emociones negativas, con sus ¨punzadas¨, les dan la sensación de estar vivos.
Y puso este ejemplo:
Un cartero se metió por un prado, a fin de atajar. A mitad del camino, un toro se fijó en él y se puso a perseguirlo. Finalmente, y después de pasar muchos apuros, el hombre consiguió ponerse a salvo.
Alguien que había observado lo ocurrido le dijo:
-Casi te agarra, ¿eh? –
Respondió el cartero:
– Sí, como todos los días-”







