El Erudito y el Sabio
“En un pueblo había un Erudito que sabía de todo.
Le habían hablado de un Sabio y decidió ir a conocerle, a ver cuán sabio era en verdad.
Cuando llegó a casa del Sabio, este le ofreció una taza de té, mientras el Erudito hacía ostentación de lo mucho que sabía de todo.
La taza se llenó, pero el Sabio seguía vertiendo el té, a lo que el Erudito indicó:
-¡Pero si se está derramando, la taza está llena!-
Entonces el Sabio dijo:
– ¡Sí, como tú que vienes repleto de contenidos y no tienes ningún hueco o vacío para lo que yo te pueda contar! – “







